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6.3.16

Dulce

el olor a mango
a infancia recortada
deja dormir el verano ya no pesa así
la libertad de tocar el cielo y el suelo
de tomar el tren ir hasta Villa El Salvador
hasta la última estación

el olor a mango
y los 90 que regresaron
a decir acá estamos acá nos quedamos
acá pasamos navidad año nuevo semana santa

(mientras
de pronto se leen historias de amores descontrolados
intensos
rock drogas fuertes alcohol gatos que hablan
y que aparecen en los sueños psicodélicos
donde ya no estás
vamos a decir bien ya no estás)

el olor a mango
a corral de viejos patos
pollitos que se mueren de frío
a pesar del calor de ella
a pesar de la luz de ella
a pesar de la libertad
y del olor a fruta tardía
que está por arrojarme a la orilla
una vez más

23.11.15

Escena veintitres


peinarse todas las mañanas
hay que peinarse todas las mañanas
ir contra las legañas
las pistas mojadas, el verano lejano
y las mandalas
no me salvarán
pero es como peinarse y no dar vuelta atrás

la magia nunca se va
hoy veintitresdenoviembre
hoy vuelvo a ser adolescente
como nunca, como siempre
se crece y duele
se crece y se hacen posibles muchas cosas
se hacen cercanas y el miedo se asoma
es la vida metiéndose de a poquitos
por la punta de los pies

son las piedritas del mar de Cantolao
esas piedritas del puerto circular
que golpean las piernas
que queman las piernas
inmortalizar las olas
en una escena de vida y muerte



29.1.15

Piedritas

Los relatos se cruzan, aparece Bukowski, aparece Adolph, los degenerados más apasionantes, Martín Adán tiende una sábana blanca que ordena y desordena todo. Las letras colapsaron en esta relación. Más bien, la imagen, el sueño de ayer, la alucinación de entrar desnuda a un baño, a dos. No hay misterios, ya no importa debatir ni marchar, importa el aire que pasa entre mi dedos, importa la resequedad de mi boca, importa irse a dormir a las 4 de la mañana, acordarse del drogadicto y su preocupación por mí. Uno nunca se recupera. Los intelectuales han vuelto, y el vigilante sigue jugando con la silla de ruedas.

Importa cómo duermes, cómo vas a dormir.
Las sobras del día anterior.
En enero aparecen ellos, en el patio.
Tiran piedras en la ventana, y yo despierto.


23.11.14

Desastres naturales

veintitres chocolates suficientes más la vida de nuevo
llegamos a melancolía de lars von trier y he aquí a justine
y claire
pero de nuevo Justine
el taxi es insuficiente
su idea y mis sueños mi terquedad
de angustiosa terquedad
de subir los escalones
del sudor y la sequedad en la boca
de mi amanecer que nunca está
me llevo las dos manos lo suave de las manos
los ojos se cierran fuerte y la costra se siente



he vuelto a compartir arco iris por aquí
me han vuelto las ganas de escribir veintitres
hoy veintitres de noviembre
arcoiris más una ranita saltarina
el torbellino siempre estará

7.10.13

Los intrusos












I.
El polvo en la nariz en las rodillas
los peces mordiendo cada centímetro de mi panza
han llegado para detener las gracias del destino
han llegado para doblarme y caminar encorvada
los escucho patalear
gritar
hacen orgías dentro mío
y sólo puedo mover el pie derecho
los dedos más bien
hoy estoy helada
mañana será un buen día

II.
Limpiar la casa es necesario
la escoba se convierte en otro brazo
siento la armonía y la intersección de las esquinas
el agua corriendo por mis dedos
se descansa cada dos minutos
cada cierto tiempo
para observar las líneas de las manos
el cabello despeinado
y revisar una llamada perdida

dibujar en la ventana
trazar caminos con el estropajo
me lo debería meter a la boca
y escurrirlo después
sacarlo como un mago en su espectáculo
y mostrárselo a los vecinos
que regresan del mercado

III.
En la noche la vibración
los ruidos innecesarios
el frío en los pies es difícil
me deslizo y no llego
sólo brazos y piernas puedo salvar
¿Cómo se descansa?
El frío en los pies nunca pasa
a pesar del verano
a pesar de las velas
el incienso los santos
¿Cómo se descansa con peces carcomiéndote?

Qué suerte quienes no deben limpiar su casa