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2.11.10

Chau melancolía





Comenzó noviembre. El mes de mi día favorito ♥
Así que aprovechando: tiempo de remodelar mi cuarto.
De botar cosas que ya no me pertenecen. Le diré chau a mi mariposa :( aunque me duela, ella es de lucía-colegial, de lucía-universitariainicios, no de lucía-hoy. De decirle adiós a mis paneles huachafos pero lindis, que ahora sólo inspiran melancolía. Yo no quiero melancolía, quiero risas. De poder decidir de una buena vez qué haré con los millones de boletos de combi/micro que tengo en mi cajita. No los quiero botar, es hora de hacer algo productivo con ellos, ya no forrar cuadernos, eso ya no vale.
Es hora de prender más incienso y llamar buenas vibras, hora de gastarme agua florida porque me gusta y merezco darme gustos. De donar mis juguetes porque les compraré nuevos a mis hijos.





No tendré pesadillas. (check)

12.2.10

Melodioso caracol

del taller de ManoFalsa

"El mar se escucha también en otro lugar"

Quince; es decir cinco por tres centímetros, o anexo del oído (McLuhan inspiración). Materialmente es duro pero emocionalmente no. Pequeño, así es mi objeto. Ovalado y sin sabor. Femenino. Cuenta con una abertura en él. Lo encontré en la casa del sr. Eulogio.

Acto seguido:
¿Conocen minimicrófonos? Yo tampoco, nunca tuve uno, pero creo que el sr. Eulogio sí. Me lo imagino colocándose uno en la oreja, y luego coge el caracol y escucha por él. Toda la concurrencia puede escuchcar el mar del Callao (o cualquiera, en realidad). sirve para transportar al mar, no simplemente para oirlo.
Su sola imagen me hace pensar en playas, algas y señores que dan paseo en botes.



Dato extra: dicen que cuando el sr. eulogio se iba por un buen tiempo de su casa en La Punta llevaba al melodioso caracol -no meloso eh!- con él :) Cuando no, pues no. pobre de él :(

Fotos a color:

10.1.10

pes-ca-do

(Acordándome haber sido Isabel, un juguete estival para alegrar a Nino)


"Acostada, sin luz, llena de besos y miradas tristes de Inés [laura.C] y su madre[laura.S], no bien decididas pero ya decididas del todo a mandarla. Antevivía la llegada en break, el primer ayuno, la alegría de Nino cazador de cucarachas, Nino sapo, Nino pescado (un recuerdo de tres años atrás, Nino mostrándole unas figuritas puestas con engrudo en un álbum, y diciéndole grave : “Este es un sapo y éste un pes-ca-do”). Ahora Nino en el parque esperándola con la red de mariposas, y las manos blandas de Rema —las vio que nacían de la oscuridad, estaba con los ojos abiertos y en vez de las cara de Nino zás las manos de Rema, la menor de los Funes. “Tía Rema me quiere tanto”, y los ojos de Nino se hacían grandes y mojados, otra vez vio a Nino desgajarse flotando en el aire confuso del dormitorio, mirándola contento. Nino pescado. Se durmió queriendo que la semana pasara esa misma noche, y las despedidas, el viaje en tren, la legua en break, el portón, los eucaliptos del camino de entrada. Antes de dormirse tuvo un momento de horror cuando pensó que podía estar soñando. Estirándose de golpe dio con los pies en los barrotes de bronce, le dolieron a través de las colchas, y en el comedor grande se oía hablar a su madre y a Inés, equipaje, ver al médico por lo de la erupciones, aceite de bacalao y hamamelis virgínica. No era un sueño, no era un sueño.
(...)
Nino un sapo, Nino un pescado, y las manos de Rema que daban deseos de llorar y sentirlas eternamente contra su cabeza, en una caricia casi de muerte y de vainillas con crema, las dos mejores cosas de la vida"


Cortázar


Ya, algo como esto. Cuentos y más cuentos, luego de. Cuentos o letras tan frescas como las que volví a descubrir ayer. Cosas que devuelvan la calma. Y quedarme en cama como antes de. Gente que sepa ver los detalles: se van acabando eh.

Yo recuerdo cosas como las que pasaron en 'Bestiario' o en otros tantos. Recuerdo haber peleado por un disfraz. Recuerdo juntar cosas en el jardín. Recuerdo esas ganas de llorar. Haberme hecho la dormida para escuchar conversaciones ajenas o para ver la reacción de otros. Tan cotidiano. O cuando me escondía en la tienda de mi tío, con mi hermana o a veces sola.

13.12.09

El escondite

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Yo era real y ficticia, me quedo con las dos.
Jugaba a las muñecas: les ordenaba su casa, su ropa, su día a día, y ellas me lo agradecían. Me decían palabras al oído o soltaban un risita encantadora. Yo sigo jugando, pero mis muñecas se guardaron.
Jugaba y giraba y me escondía cuando quería. Esos días volverán algún día.

"Has dejado el agua hirviendo por pensar en las musarañas
Has estado escuchando a La buena vida para salvar esos momentos
Has vuelto a reunir los juguetes en bolsas de plástico, rotas, de tiendas de ropa"
-me digo


Me dices sí y yo respondo no porque quiero ser yo.
Papá no se va de viaje, él se queda conmigo, trae el periódico y arregla la computadora.
Escucho esa salsa y lo recuerdo más, o el rock antiguo que él solía escuchar.
Mañana lo haré reir, acabo de decir.
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