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23.11.15

Escena veintitres


peinarse todas las mañanas
hay que peinarse todas las mañanas
ir contra las legañas
las pistas mojadas, el verano lejano
y las mandalas
no me salvarán
pero es como peinarse y no dar vuelta atrás

la magia nunca se va
hoy veintitresdenoviembre
hoy vuelvo a ser adolescente
como nunca, como siempre
se crece y duele
se crece y se hacen posibles muchas cosas
se hacen cercanas y el miedo se asoma
es la vida metiéndose de a poquitos
por la punta de los pies

son las piedritas del mar de Cantolao
esas piedritas del puerto circular
que golpean las piernas
que queman las piernas
inmortalizar las olas
en una escena de vida y muerte



24.2.11

Invierno & Verano

No quiero que acabe el verano.
No quiero estaciones intermedias, aunque me guste la primavera.
Ir de frente al frío incofesable, a las madrugadas de arroparse, no tenerle miedo a la temperatura baja de mis manos, de mi nariz, de la poca nariz que me queda. Keep my nose clean, de hecho.

mis palmas heladas
extraño abrigarlas sin abrigarlas

23.12.10

Rainbow

Me gustan los arcoiris. Un montón. De hecho, tengo uno en mi nick del msn desde hace un buen tiempo, aveces lo acompaño de alguna melodía, pero a veces cuando me llega todo o cuando me quedo sin ideas, el arcoiris se queda solo. Aunque igual se ve tan Lucía, que me encanta. Ayer uno de mis primos de cariño se burló de mi vestido, pero a mi me pareció un cumplido: y ese vestido arcoiris me dijo.
Y no soy sólo yo. Creo que he ido dejando huella con esto de los arcoiris, que hay chicos que han seguido viendo esos putos arcoiris en todos lados, o amigas deseándole a mi novio un feliz cumpleaños con muchos colores -como yo!, o cositas así. Y me gusta, que aunque sea una depresiva total, o mejor, que aunque haya tenido esas etapas de depresión total, los colores siempre vuelvan a mí. Que la Miyuki haya pintado conmigo una parte de mi cuarto con las tizas que me robé alguna vez. Que haya aparecido un arcoiris en el techo de mi cuarto hace ya algunos años y tener prueba de ello...


...haberme emocionado como una niña de cuatro años por tan magnífico evento. Haberlo contado, haberlo fotografiado. Que el chico de los tatuajes me haya mirado raro por querer tatuarme un arcoiris en el hombro derecho. Pero yo quería un tatuaje suavecito pues. Y además ahí estuvo mi novio haciéndome reir cuando me retorcía y exageraba de dolor. El arcoiris me salvó, me di cuenta después. Porque pensaba, en la clase de Tesis II, que si los tatuajes de los pandilleros tenían cierta relación con sus cortes y eso, el mío también lo tuvo con mis cortes que me hacía en esos tiempos (no quiero decir) feos. Y ahora, ya empezó el verano y empiezo a mostrarlo sin querer porque ando medio calata por el mundo. ¡Las estaciones, las estaciones! Ayer recién me di cuenta que ya estamos verano, veranito rico. A disfrutar el verano, a hacerte el verano cuando llegues de viaje.


Me encantan los post it de colores!
Los aretes de colores también, así que eso siempre es un buen regalo.
Los arcoiris colgados en las combis.
Ver muchos boletos de distintos colores, todos juntos. Qué rico.
Las lucecitas de navidad. Muchas muchas. Hasta que las casas se incendien. No, mentira.
Y los peces de colores también, como mi pez que me ayudaron a dibujar en el taller:

1.12.10

Me gusta ponerme vestidos


Se me hacía tarde para llegar al trabajo.
Me veía tan bonita en ese vestido, como siempre.
Mi panza era chiquita pero ya se notaba el embarazo.
Ya era verano, lo podía sentir en el aire, respirandolo. Viendo a adolescentes correr para llegar al colegio temprano.
Yo sólo quería llegar a mi lugar.
Era una dulzura, es decir: el lugar, el lugar, el lugar.
Una tienda de chocolates, ¡qué más podía pedir yo!
Yo, que todas esas semanas, no me les pude resistir.
Mi jefa y mis compañeros comprendieron mi estado, y me dejaron comerme algunos chocolatitos, los más chiquitos, como yo.

21.9.10

Casi primavera

Foto titulada: ya soy mayor de edad en todo el mundo!

Foto titulada: arcoiris al gmail

Hoy tuve de terapia y lloré como casi siempre. Y ya está, no me importa cuántas veces tenga que contarle a la doctora todo el rollo que pasa por mi mente porque siempre hay colores al final. Cuando sabes que en un tiempo no muy lejano podrás escribir un post escribiendo los pasos para salir de todo esto, es reconfortante. Porque ya no me cansaré de cambiar de ánimo si tengo un arcoiris impregnado en el hombro. Porque ya pasaron tres años de una enfermedad jodidamente dura pero decididamente reveladora. No quiero salidas fáciles, no quiero eliminar el síntoma, no no no. Quiero que llegue el verano, ir a la playa y poder reirme un poco de todo lo que llore. No quiero terminar en el hospital, otra vez no. Quiero poder sentir el viento en la cara, el aire-bicicleta de las melodías diarias.


10.1.10

pes-ca-do

(Acordándome haber sido Isabel, un juguete estival para alegrar a Nino)


"Acostada, sin luz, llena de besos y miradas tristes de Inés [laura.C] y su madre[laura.S], no bien decididas pero ya decididas del todo a mandarla. Antevivía la llegada en break, el primer ayuno, la alegría de Nino cazador de cucarachas, Nino sapo, Nino pescado (un recuerdo de tres años atrás, Nino mostrándole unas figuritas puestas con engrudo en un álbum, y diciéndole grave : “Este es un sapo y éste un pes-ca-do”). Ahora Nino en el parque esperándola con la red de mariposas, y las manos blandas de Rema —las vio que nacían de la oscuridad, estaba con los ojos abiertos y en vez de las cara de Nino zás las manos de Rema, la menor de los Funes. “Tía Rema me quiere tanto”, y los ojos de Nino se hacían grandes y mojados, otra vez vio a Nino desgajarse flotando en el aire confuso del dormitorio, mirándola contento. Nino pescado. Se durmió queriendo que la semana pasara esa misma noche, y las despedidas, el viaje en tren, la legua en break, el portón, los eucaliptos del camino de entrada. Antes de dormirse tuvo un momento de horror cuando pensó que podía estar soñando. Estirándose de golpe dio con los pies en los barrotes de bronce, le dolieron a través de las colchas, y en el comedor grande se oía hablar a su madre y a Inés, equipaje, ver al médico por lo de la erupciones, aceite de bacalao y hamamelis virgínica. No era un sueño, no era un sueño.
(...)
Nino un sapo, Nino un pescado, y las manos de Rema que daban deseos de llorar y sentirlas eternamente contra su cabeza, en una caricia casi de muerte y de vainillas con crema, las dos mejores cosas de la vida"


Cortázar


Ya, algo como esto. Cuentos y más cuentos, luego de. Cuentos o letras tan frescas como las que volví a descubrir ayer. Cosas que devuelvan la calma. Y quedarme en cama como antes de. Gente que sepa ver los detalles: se van acabando eh.

Yo recuerdo cosas como las que pasaron en 'Bestiario' o en otros tantos. Recuerdo haber peleado por un disfraz. Recuerdo juntar cosas en el jardín. Recuerdo esas ganas de llorar. Haberme hecho la dormida para escuchar conversaciones ajenas o para ver la reacción de otros. Tan cotidiano. O cuando me escondía en la tienda de mi tío, con mi hermana o a veces sola.

6.9.09

Estaciones intermedias

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Ma ligne de chance! o terminando otoño

No quiero que me internen. Voy a mejorar. No quiero perder años. Ahora sí. Como Marianne, paso de todo: del tiempo, del dinero, de libros. Lo que yo quiero es vivir. Vivir, es mejor así. Con todo lo que signifique ese verbo tan peligroso hasta ayer. Ya no más cortes, ni llantos ni golpes. Ya no más huidas reales o supuestas. Reencontrarme significa darme un 20 en conducta, o mejor: casi quererlo. Separar lo bueno de lo malo, sin ser moralista. Ir sola una mañana de verano a la playa y por la tarde reir con las personas favoritas. En la noche volver a decirle a mi mamá que sueñe con los angelitos y no importarme si lo que escribo tiene sentido. Si rima o no.


Todo alcanza en un post-it o comenzando primavera

Nunca regreso por mi. Estoy en posición fetal y el silencio me acompaña. Ellos me escriben, imaginando o recordando, y yo caigo desvencijada en un cuarto lleno de post-it. Estoy segura que no es un sueño, en los sueños es difícil reconocer los colores, y esta vez se trata de pos-it amarillos, rosados y celestes. De todas las formas. De ningún color más. Un lapicero (que no sea tinta líquida, por favor, señor) y escribo


N a c e r e s r e n u n c i a r a l a c a l i d e z


Borro. Tacho. Anulo. Dictamino otras cosas; en otras palabras, nazco. Y ahora, lloro. ¿Cómo puedes llorar si hay más post-it para escribir? Yo ya no quiero escribir. Quiero post-it voladores. Yo puedo alcanzarlos. Sólo tengo que saltar.
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