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11.8.11

Amor, yo te maté


Estoy casi por acabar el primer ciclo en el CFA (Conservatorio de Formación Actoral) y cada vez me voy enganchando más (técnica Meisner ♥). Para los ejercicios del curso de actuación, parece que doblaré escena, y oh, los dos personajes que haré han matado o querido matar a sus esposos. Fuerte pero genial.

En la primera obra, Breath Boom, hago de la madre de la protagonista, una tipa que le dieron indulto en la cárcel porque tiene sida, y la metieron a la cárcel por matar a su esposo, y mato a su esposo porque éste violaba a su hija, entre otras cosas. La escena que hago es tranquilaza, pero triste. El final con su hija. ¿Será la última vez que la vea? Luces en el Empire State y la calma después de una tormenta de alegría.

En la otra obra, que se está volviendo una de mis favoritas, Crímenes del corazón, hago de Babe, la hermana menor de la familia, una tipa de 23 años que está bastante harta de su rutina de casada (y de su esposo), y mantiene un romance con un chiquillo del barrio, por lo que es abusada física y psicológicamente por su esposo. En vez de suicidarse, decide apuntarle a él, pero falla. ¡Pucha! Es indecisa, pero buena, y quiere comprarle una torta gigante a su hermana para cantarle el cumpleaños feliz.

A grandes rasgos todo, me toca a mí detallarlo, dibujarlo ♥

El primer papel me desborda un poco
El segundo está algo loco

de hecho, no soy ellas
pero qué lindo encontrar cosas tuyas en los personajes
hay que quererlos, amarlos para hacerlos

22.1.11

Chicas favoritas




*Mis amigas dicen lo que piensan (al menos conmigo, lo cual ya es bastante) y no les importa si les sale bonito o no. Ellas se arrepienten, lloran, son chatas, cantan pésimo y no son perfectas, por eso me identifico tanto con ellas. Mis amigas no eran las más agrandadas en primaria, ni las típicas dalinas de la secundaria, ni las izquierdistas de la universidad, eran ellas, nada más. **Con ellas nunca fumé marihuana, pero se los conté y me pusieron esa cara que sólo de ellas lo esperaba. Mis amigas lavaron mi ropa cuando vomité borracha y escucharon todas mis historias de amor, igual o quizás más emocionadas que yo. Ellas escucharon de mis primeros amores y se preocupaban si faltaba al colegio un día nomás. Ellas hablaron y calmaron a mi mamá cuando ya de más grande me quise matar. Ellas me dieron desayuno, almuerzo y lonche en sus casas, y sus mamis me trataron como una hija más. Mis amigas me decían que era una perra cuando tenían que decirlo y que tenía que reaccionar cuando había que tratar. Soltaron pequeñas lagrimitas (pero sinceras, lo sé) por mí, cuando les conté mis penas en algún café. Porque aunque en el cole me juntaba más con los chicos, a mis amigas no las cambiaría así nomás. Ellas aún están en búsqueda, ni ellas saben de qué, pero en esas estamos juntas de nuevo, again.

Por eso, me encantó ver a las chicas de primaria otra vez.
Por eso, con la ovejita siempre seremos las mismas de ayer.
Por eso, engreiré mil a Micaela, mi sobrinita, la hija de mi Gini querida.
Por eso, gracias Fio por tu paz, Brenda por tu sinceridad y Machi por contagiarme tu relax.
Son las mejores confidentes siempre siempre siempre ♥

*No se incluye (jajaja) a familiares, lalala :D ya haré más post, wuuuu
**Cuando digo "con ellas..." (o algo que se entienda similar) vale aclarar que es alguna(s) de ella(s), no con todas pasé todo, sip sip sip.

25.12.10

Pesadillas

Ok. Tengo que escribir esto porque presiento que lo olvidaré y no quiero.
Todo ha salido genial en la vida real, pero hoy tuve pesadilla recontra fea. No podía ni respirar.
Yo nunca he hablado dormida, y hoy hablé y lloré durmiendo, según mi mamá -porque dormí con ella (no ves que fue navidad, y mis primitos se quedaron a dormir). Ella me calmó y me abrazó. Además, siento que esto me servirá para futuros ejercicios teatrales, así que aquí vamos. La de hoy ha sido horrible. Tal vez la peor. Yo sólo recuerdo dos anteriores:
1. Fue de muy chiquita, debo haber tenido unos cuatro años. Era un incendio. Era el ambiente de la película de Bambi. Incendio forestal, mi papá me tuvo que cargar en brazos para cruzar un río. Me desperté llorando y me dieron vasito de agua.
2. Creo que fue el año pasado, o fácil dos. Los psiquiatras y mi psicóloga dicen que fue una pesadilla. Eli, mi terapeuta de energías, dice que fue real. Yo aún no sé. Eran las 3am. Una cosa tipo insecto, tipo lagartija humana, grande, verde, larga, se metió a mi cuarto, se sentó encima mío, me presionaba con sus piernas, me intentaba asfixiar o violar, quién sabe. Posiciones sexuales, talvez.
3. Hoy. Fue una crisis, una de mis crisis pero al 1000000% más. Nunca antes había reaccionado así. Hacía casi todo lo que he hecho en la vida real, en mis crisis reales que he tenido, pero elevado al infinito. Estaban varios familiares y nadie me calmaba. Creo que también vi doctores por allí. Violenta, absurda, suicida, muchos cortes, muchos golpes, muchas incoherencias, muchas lágrimas, pastillas, escondites, yo debajo de la cama, . Sexo con un desconocido. Termine asesinando a su chica y escapandome por el jardín.

17.2.10

La imaginación cuando no estás soñando

Cruzaré en diagonal, no miraré a la derecha.




si me golpea, iré al cielo, según el texto.


A mi no me perdonarán, yo no lo pido. más bien, control. chau impulsos, el cielo elijo yo.

y mentir es tan fácil.

"Era a la vez, tímida y escandalosa. cuando le prohibían algo, lo seguía haciendo en la imaginación"
Jose B. Adolph

3.10.09

¿Y si lo hacemos de nuevo?

Diana y Emilia habían terminado de cenar en familia. Esta había sido una Navidad distinta. Los otros años todo eran ruidos, regalos, luces, primos y vecinos. Esa vez, tal vez había todo, pero ni ellas ni los que comieron en esa mesa lo sintieron igual. Diana salió al jardín a las dos de la madrugada, y mientras ella lloraba, el barrio celebraba. Emilia, en cambio, se quedó en el patio escuchando a Sofía preguntarle con la inocencia de sus tres años "¿Tu mamá se va a morir?" Emilia sólo se la llevó a dormir. Quienes no estaban ya durmiendo prendieron la tele del comedor. El noticiero reemplazó la cerveza y el whisky de hace un año. Las lágrimas reemplazaron a Héctor Lavoe en la radio.
Diana no se soportaba ni a ella ni a sus ideas, todas (Diana e ideas de Diana) catastróficas hoy y mañana. Buscó a su hermana y las dos inevitablemente corrieron al segundo piso. En el primero, siempre más familiar, nadie notó la ausencia, gracias al ruido que no hicieron y a las luces que no prendieron. El pasadizo estaba más frío de lo habitual, como las manos de Diana asustada y los amores de Emilia preocupada.

-Sofía me preguntó si mamá se iba a morir. No puedo creer lo que le quise responder.
-Cállate. Aún no se va a morir. El doctor habló con mi papá y...
-No seas idiota. A corto o largo plazo, igual morirá. Sólo la tendremos unos meses más -finalizó Emilia.

Los doctores sentenciaron que no era cáncer (Déjeme decirle que es peor que el cáncer y su esposa ya lo sabe, le explicó el doctor al papá), más bien una de esas enfermedades raras y mortales, casos interesantes tanto para destacados estudiantes de medicina como para el programa concurso de las tres de la tarde, sí, ese que cumplía (no tan) fácilmente los sueños. Ellas creyeron decidir esa madrugada navideña: Diana se colgaría de la puerta de la habitación de Emilia, y viceversa.


-Tú agarra más libros, yo tengo las páginas amarillas -alcanzó a decir Diana

Partida en dos la soga rosada que Sofía olvidó llevarse hace unas semanas a su casa, la amarraron a cables pegados arriba de sus puertas. Se subieron cada una a su torre de libros ¡todas las sillas estaban en el primer piso! Emilia no supo en qué momento Diana se quitó la ropa para querer hacerlo en bata de baño y en botas. Emilia esperaba. Su hermana la miró, sonrió con aire triunfal de haber decidido primero y se colocó la soga al cuello. Pateó la guía telefónica mientras su mamá subía a dormir las doce horas necesarias antes de la inyección diaria. Vio a sus hijas, ya sin alarmarse por la escena también diaria. Se acercó a Diana y le rebuscó el bolsillo de la bata. Emilia soltaba carcajadas.

-¡¿De dónde has sacado todas estas pastillas?! (1)

Diana aún no se moría, algo siempre había fallado, tal vez por ser la soga de plástico o por volver a pisar las páginas amarillas. Miró molesta a su mamá, se sacó la soga del cuello y se fue a su cuarto a llorar.


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(1) En la versión original, la mamá le encontraba dinero en el bolsillo.