Páginas

5.4.20

Cosas (que a veces) me ponen mejor*



  • El verano
  • Los jardines y las casas grandes
  • El rap y el jazz
  • El sol
  • La playa. Mejor si es la favorita
  • El agua florida
  • Mi sueño recurrente
  • Las películas de Woody Allen
  • Mirar mis películas favoritas
  • Leer mis libros favoritos
  • Cortázar, Adolph y Zambra
  • El psicoanálisis
  • El amor de la gente cercana
  • How I met your mother y That`70s show
  • Las luces de navidad reflejadas en mis piernas cuando estoy echada en el sillón
  • Los fuegos artificiales
  • Las canciones de este señor, definitivamente
  • Las lluvias de verano
  • Mover los hombros mientras tipeo esto
  • Y un largo y bonito etcétera
*intentando (malamente) copiar un subtítulo de un libro hermoso de Matt Haig.

27.3.20

Los treinta años de edad


Hola Sylvia
cumpliste treinta y te mataste
yo lo leo a él que te nombra mucho, que te pone no como ejemplo pero sí como ejemplo
yo te leo a ti en este encierro que es una liberación
he cumplido treinta y no lo he pensado
he cumplido treinta y no lo he logrado
he logrado tanto y la vez nada
mi desorden tiene un nombre
en los sesenta tú no tuviste suerte ¿sería suerte?

Sylvia, yo te llevaría a caminar, no hoy porque no podemos salir
allá afuera hay algo muchísimo más grande que nuestros sentimientos que nuestros pensamientos
es un virus, no lo vemos, pero está allí y es peligroso
no nos arriesgaría. Más bien esperaríamos dentro de casa. Te prepararía el café instantáneo que me hago a diario y conversaríamos de los treinta años que sumarían ya sesenta entre las dos

Me quejaría contigo de la vida porque es lo que suelo hacer muy bien
tú no te quejarías
más bien sonreirías
en un país lejos del tuyo, con una completa desconocida
ya no me voy a quejar, te mentiría y tú sonreirías una vez más
qué pequeñas somos en el vasto universo pensaríamos las dos

que acabe la cuarentena y te iré a buscar.

12.3.20

Acomodar el corazón alrededor de un plato

Annie, mil veces te lo repetimos. Y ya no importa si con cada caída reinicias. Le damos un check al viento que pasa suavecito por la avenida. Sólo por esta vez no reniegas de cómo te levanta el vestido a las 6 de la tarde. El viento. Más bien te dice bajito lo mutuo siempre será primero. Y llegas a casa y lo aplicas en silencio, aún más bajito que el viento. Y odias un poco esa palabra. Y te sientes otro poco estupida. Pero luego ya no. Piensas en ella, en él, en ellos. Piensas en los jardines que se perdieron. En las casas grandes que son tus favoritas. Y deseas con todas tus fuerzas amanecer recordándola más a ella y a la ponciana que cuidaba. Y cierras los ojos fuerte, para ayudar mágicamente a los deseos, mientras ves más bien sus manos tus manos quitándole el corazón a cada diente del choclo. Los acomodas alrededor del plato limpio muy limpio y te duermes en su regazo.


8.10.19

Digamos que un día me puse a escribir sobre ti.











la playa lejana
la arena clara
de donde emergen flores
de donde se hunden mis pies
pero te alcanzo
te tengo a ti entre los brazos
tan pequeño
aún no eres consciente
pero me has devuelto
a la vida, digamos
digamos mejor, a la muerte
al centro
tan sencillamente

melodía eterna en mi cabeza

y te pienso todos los días
y te imagino de vez en cuando
sobre todo cuando ellos dicen no
te prometí Finlandia
y besos

contigo
no
hace
falta
nada

10.9.19

algo hermoso y desesperado



José Adolph me contaba de una banca
donde ella se alisaba la falda
todo se ordenaba
yo me aliso la falda
y ahora nada se ordena
digo ahora
verdaderamente ahora
puedo seguir como ella
tratando algo hermoso y desesperado
evitando algo hermoso y desesperado
buscar el cuaderno mío
donde ya no apunto nada
donde se extrañan las palabras
donde ella hacía viajes largos en moto por Europa
yo los hago en la playa en los viajes infinitos
de risas
de lamentos
de decir aquí ya no estoy
aquí vuelvo
siempre hoy.

[La foto es de una película hermosa: Un verano con Mónica]